miércoles, 19 de diciembre de 2012

LOS SEÍSMOS


LOS SEÍSMOS

Los movimientos rápidos y bruscos de las fallas y fracturas en el interior de la corteza terrestre, se transmiten a grandes distancias del subsuelo como ondas elásticas, y se manifiestan constantemente en la superficie en forma de trepidaciones, generalmente imperceptibles pero ocasionalmente perceptibles con mayor o menor intensidad.

Intensidad de los seísmos

Cuando los movimientos sísmicos son pequeños e imperceptibles (los denominados microsismos), solo pueden ser detectados y registrados mediante aparatos muy sensibles (sismógrafos).

Los movimientos sísmicos imperceptibles, solo pueden ser detectados y registrados mediante unos aparatos muy sensibles denominados sismógrafos

Los movimientos sísmicos imperceptibles, solo pueden ser detectados y registrados mediante unos aparatos muy sensibles denominados sismógrafos.

Sin embargo, cuando las trepidaciones alcanzan determinado nivel de intensidad, se manifiestan sobre la corteza de forma perceptible como seísmos o terremotos, es decir, sacudidas bruscas y repetitivas que pueden llegar a causar efectos catastróficos. Se denominan macrosismos a los seísmos de intensidad media, suficiente como para causar daños a los enseres y estructurales a las viviendas; y megasismos a los seísmos de gran intensidad, cuya violencia es capaz de arruinar las edificaciones de poblaciones enteras y generar numerosas víctimas.

Tipos de seísmos

Según el origen de los seísmos éstos se clasifican en tres grandes tipos: volcánicos, tectónicos y de hundimiento.
A pesar de la llamativa actividad de los volcanes, su influencia en la generación de movimientos sísmicos (seísmos volcánicos) es menor. Se producen durante las grandes erupciones volcánicas y apenas representan el 10% de todos los seísmos.

 Los seísmos volcánicos apenas representan el 10% de todos los tipos de seísmos

Los seísmos volcánicos apenas representan el 10% de todos los tipos de seísmos

En su mayor parte, los seísmos son de naturaleza tectónica (seísmos tectónicos), y pueden deberse a causas diversas, como los epirogénicos, que se dan en regiones tectónicamente estables pero sometidas a movimientos de elevación o descenso; o los orogénicos, relacionados con los fenómenos de plegamiento y fractura de la corteza terrestre (pliegues y fallas).
Algunos seísmos, los llamados locales, tienen un ámbito geográfico muy reducido, y su origen se debe, generalmente, a vibraciones que se transmiten por hundimientos en la corteza (seísmos de hundimiento), ejemplo de galerías de minas, deslizamientos de tierras sobre capas arcillosas, u otros fenómenos como las disoluciones de estratos yesíferos, que provocan la ruptura y hundimiento de las cavidades presentes en estos macizos.

El pozo de Darvaza o cráter de Darvaza


El pozo de Darvaza o cráter de Darvaza, también conocido como la puerta del infierno, es una antigua prospección de gas ubicada en el gran desierto de Karakum cerca de la pequeña aldea de Darvaza, en Turkmenistán. El desierto, que ocupa el 70% del país o 350.000 km², es muy rico en petróleo y gas natural.
Este enorme agujero de 60 metros de diámetro y 20 de profundidad apareció en 1971 durante unas obras de prospección de gas de geólogos soviéticos, quienes vieron cómo su equipo y sus tiendas eran tragados por la tierra. En realidad habían descubierto una cueva subterránea llena de gas natural, como comprobaron después de prenderle fuego. Desde entonces arde sin pausa y brinda un sobrecogedor espectáculo. Aún no se sabe cuándo se apagará.